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Biografía |
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Se dice en los mentideros que un buen día los 70 y los 90 se enamoraron y decidieron casarse. En su luna de miel, aderezada con viejos discos de los Stones, Led Zeppelin, Deep Purple o Pink Floyd en los momentos de sexo salvaje, y con clásicos de Radiohead, Nirvana, Foo Figthers o Jimmy Eat World para las fiestas hasta el amanecer, nació un grupo que recogería el testigo.
Against The Odds.
Todo comenzó cuando el único vecino de Alcobendas que llevaba años sin pasar por la peluquería comenzó a vislumbrar un sonido puro y con garra. Se llamaba John Bona y, enamorado de una bailarina rubia y un bajo encarnado, se alistó en las filas ATO trayendo bajo el brazo una especial habilidad para ser el showman ideal. Conoció a Edu González cuando, a golpe de riff emitido por una rabiosa Fender, espantó a unos matones plantándoles cara gracias a su siempre ilimitada actitud de Rock Star, que era tanta que hasta incluía una bella groupie en el lote. Ambos coincidieron en que les sonaba la cara de Chuso Ruiz, aquel rubio que se cruzaban en los pasillos, con una Strato al hombro y una regadera al cuello. No tardarían en recordar su foto pegada a los cartones de leche, anunciando la desaparición del hijo secreto de Mark Knopfler. Los tres se dieron cuenta enseguida de que juntos podrían hacer grandes cosas…
… y en el principio, crearon Crazy Soul, una primera banda. Y vieron ellos que no era bueno. De su costilla cobró vida una formación sólida, entregada y llena de energía, la que disparaba desde sus baquetas un potente batería. Pero un problema con sus platos, que misteriosamente aparecían cada noche regados con whisky y hacían imposible su recuperación ante los ensayos, obligó a Samer Kabbani a dejar el proyecto. Era vital encontrar al sustituto perfecto.
Después de mucho humo concentrado en el local antes de probar a cada candidato, llegó alguien que sobrepasó el espesor de esas nubes: Roberto Parra, un superhéroe capaz de ponerle apellidos al punk.
La unión de los cuatro creó Against The Odds, alzando la voz por encima de las cenizas, del polvo y de los ojos agrietados y los oídos sangrantes atados a los amplificadores. Los temas antiguos, ya fueran himnos agitados como Take Me (to the heart of town), Blue Lights, My Turn o Sharon, como desgarradoras piezas al estilo de Today, Could we restart this game o Breaths of truth, se dan ahora la mano con los sorprendentes nuevos sonidos de la oscura Back Off, la intensa Hard Porn, la brillante Money o la desmadrada You Turn Me On. Todo con la vista puesta en lo que se definirá como ‘Rock clásico renovado’ y abrirá las puertas, contra todo pronóstico, a la música más real y vibrante que un corazón haya deseado jamás.
Y tú, ¿por quién vas a apostar?
Cristina Cardín,
ATO’s Management. |
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